Misión

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PRESENTACIÓN

Hoy, la Nueva Evangelización nos exige adoptar un nuevo lenguaje capaz de llegar y entrar en sintonía con la mentalidad y la manera de ser y de pensar de nuestra sociedad, sin perder de vista el valor y la naturaleza del Evangelio “Palabra hecha carne” (cf. Jn 1, 14).

Este subsidio titulado “Misionero de la misericordia” es un testimonio, del paso del Señor, en la historia de México, con la visita del Papa Francisco a estas tierras mexicanas: Su gesto sencillo y palabra oportuna, que le identifican y definen en su predicación, pretenden fortalecer la Misión Permanente, para ser una Iglesia en salida de discípulos misioneros que provoque en los demás el encuentro con Jesucristo, rostro misericordioso del Padre.

Lo presentamos ahora como una herramienta que nos ayude para fortalecer nuestro proceso evangelizador y nuestro deseo de hacer vida el mandato de Jesús a sus discípulos (Mt 28, 19-20). Agradezco a la Vicaría de Pastoral esta contribución de cinco catequesis, que buscan ser una herramienta, para impulsar los caminos de la misión.

Recordemos que la experiencia de Dios, es lo fundamental y Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos discípulos y misioneros, sino que somos siempre discípulos-misioneros (EG 120).

Fraternalmente en Cristo y con María.

Ciudad episcopal de Santiago de Querétaro, Qro., 21 de enero de 2016.

+ Faustino Armendáriz Jiménez

Obispo de Querétaro

INTRODUCCIÓN

En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y el Caribe, celebrada en Aparecida Brasil en el 2007, los Obispo de nuestro continente asumieron impulsar la Misión Continental como acción concreta al fuego purificador y renovador del Espíritu Santo y extenderla en las Iglesias particulares. “Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero” (DA 362).

La Conferencia Episcopal Mexicana y las Comisiones Episcopales, establecieron con claridad la relación de la Misión Continental Permanente en México y su reestructuración (2005): han pretendido llevar a cabo este compromiso asumiendo las orientaciones pastorales emanadas de Aparecida.

La Diócesis de Querétaro en el Plan Diocesano de Pastoral en su tercera etapa (2010-2016) correspondiente a la Misión Permanente, implementó la Misión Global Intensiva. Con sus 115 parroquias y 12 decanatos, en la cuarta etapa (2017-2025), la seguirá impulsando mediante la espiritualidad de comunión para asumirla corresponsablemente y bajo el patrocinio de san Junípero Serra.

El objetivo general de esta temática es fortalecer con la visita del Papa Francisco a México, la Misión Permanente mediante la reflexión de sus elementos esenciales (agentes, interlocutores, método, contenido) para ser una Iglesia en salida que anuncia la alegría del Evangelio con rostro misericordioso en todo el mundo.

En la metodología que hemos asumido para este subsidio, partimos de un objetivo y un lema. Además tiene como fundamento la invitación que el Papa Francisco en su Exhortación Evangelii Gaudium hace con respecto de lo que debe contener la homilía: una imagen, una idea, un sentimiento (Cfr. EG 157). Además se ha complementado con una oración y un compromiso.

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TEMA 1: LA MISIÓN CONTINENTAL PERMANENTE

OBJETIVO: Tomar conciencia sobre la importancia de la Misión Permanente para seguirla impulsando y ser una Iglesia en salida de discípulos misioneros que comunican la alegría del evangelio con rostro misericordioso

LEMA: “DISCÍPULOS MISIONEROS EN MISIÓN PERMANENTE”

1. UNA IMAGEN: Somos un continente, con una misma misión”.

Al observar la imagen ¿Qué nos hace decir? (propiciar una lluvia de ideas).

  • Somos un contienen que tiene:

Un vasto territorio con variedad de climas, vegetación, fauna, ríos… pero sobre todo una Iglesia multicultural rica en expresiones de fe, con una piedad popular arraigada; una cultura con grandes valores…

2. UNA IDEA: “Misión Continental Permanente”.

Concepto de Misión

Del lat. missĭo, -ōnis. Poder, facultad que se da a alguien de ir a desempeñar algún cometido, y se relaciona con la acción de enviar

Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo.

Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso se volverá imperioso asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad “para que el mundo crea” (Jn 17, 21). (DA 362).

  1. a) Cambio de paradigmas de la Misión
  2. De una misión evangelizadora, a una misión interevangelizadora.
  3. De una misión que sólo da o sólo recibe, a una misión como interexperiencias e intercambios.
  4. De una misión de institutos misioneros, a una misión de la Iglesia local.
  5. De una misión centrada en los individuos, a una misión que focaliza la cultura en su profundidad.
  6. De una misión centralista, a una misión de pequeñas comunidades.
  7. De una misión clerical, a una misión ministerial donde toda la Iglesia participa.
  8. De una misión cuyo fin es la Iglesia, a una misión cuyo fin es el Reino.
  9. De una misión entendida en sentido geográfico, a una misión entendida como situación humana.
  10. De una misión prerrogativa de algunas iglesias, a una misión en todas direcciones.
  11. De una misión asistencialista, a una misión promotora de la justicia y liberación integral.
  12. De una misión para los pobres, a una misión a partir de los pobres.
  13. De una misión protegida por el poder civil, a una misión en tensión y, a veces con fuerte oposición y en contexto de revolución.
  14. De una misión en la superioridad, a una misión en la debilidad evangélica.
  15. De una misión fundamentada en la actividad, a una misión en que cuenta más la oración y la contemplación.
  16. De una misión de conservación de la Iglesia que envía, a una misión formativa de la autonomía de la Iglesia local. 

Concepto De Continentalidad

En internet se refiere a un cambio climático. Geográficamente se refiere a los cinco continentes.

En Aparecida cuando se habla de Continentalidad no se refiere sólo a:

  • Un territorio: Hoy toda la Iglesia Latinoamericana requiere ponerse en estado de misión. (cf. DA 213 y 216);
  • una cultura: Ante el desafío de revitalizar nuestro modo de ser católico… hay que hacer que la fe arraigue como Acontecimiento fundante y el Evangelio se manifiesta como novedad de Vida y de misión. (cf. DA 13) El campo de la misión se ha ampliado notablemente: no solo a los no cristianos, sino a los ámbitos socioculturales y sobre todo a los corazones. ( DA 375);
  • una geografía: Destinación universal de la misión. (cf. DA 376);
  • es también, y sobre todo hablar de los valores que le dan identidad al Continente y que integran y construyen una cosmovisión.
    • La misión lleva a la Santidad y la Santidad no es una fuga del mundo. (cf. DA 148)
  • Una misión para comunicar la vida, la vida que se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. Los que más disfrutan la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de dar vida a los demás. Otra ley de la realidad: la vida se alcanza y madura a medida que se entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión. (cf. DA 360)
  • Se trata del Reino de la vida, porque la propuesta de Jesucristo para nuestros pueblos, el contenido fundamental de esta MISIÓN es la oferta de una vida plena para todos. Por eso la doctrina, las orientaciones éticas y toda la actividad misionera de la Iglesia debe dejar transparente esta atractiva oferta de una vida más digna en Cristo, para cada hombre y para cada mujer. (cf. DA 361)
  • Una misión en todo el Continente: objetivos de la misión: “convertir a cada creyente en un discípulo misionero” (nivel continental).
  • Que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de “irradiación misionera de la vida en Cristo (nivel comunidad).
  • Asegurar calidad, espacios de oración comunitaria que alimente el fuego de un ardor incontenible y haga posible un atractivo testimonio de unidad para que Edmundo crea. (cf. DA 362)
  • Estilo de la misión: con las actitudes del Maestro, con la Eucaristía como centro e invocando al Espíritu Santo, para poder dar testimonio de proximidad, de cercanía afectuosa, escucha, humildad, solidaridad, comprensión, reconciliación, compromiso con la justicia social y capacidad de compartir como Jesús lo hizo. (cf. DA 363)

V.gr. La fe que se encarnó en la cultura puede ser profundizada y penetrar cada vez mejor la forma de vivir de nuestros pueblos (262).

La familia patrimonio de la humanidad, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños (115).

– La piedad popular es un imprescindible punto de partida para conseguir que la fe del pueblo madure y se haga más fecunda (262).

– Los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos misioneros de Jesucristo (10).

– Acogemos la realidad entera del continente como un don (6).

Con ella, providencialmente unida a la plenitud de los tiempos (cf. Gal 4, 4), llega a cumplimiento la esperanza de los pobres y el deseo de salvación. La Virgen de Nazaret tuvo una misión única en la historia de salvación, concibiendo, educando y acompañado a su hijo hasta su sacrificio definitivo. Desde la cruz Jesucristo confió a sus discípulos, representados por Juan, el don de la maternidad de María, que brota directamente de la hora pascual de Cristo: “Y desde aquel momento el discípulo la recibió como suya” (Jn 19, 27). Perseverando junto a los apóstoles a la espera del Espíritu (cf. Hch. 1, 13-14), cooperó con el nacimiento de la Iglesia misionera, imprimiéndole un sello mariano que la identifica hondamente. Como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios. En María nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, como asimismo con los hermanos. (DA 267)

Concepto de Permanente

Del latín, permanens, «permanente»—, derived from the Latin word permanpermanens, derived from the Latin word permanere (last, continue; remain)permanere (último continuar; siendo), manere (permanecer, permanecer, permanecer)

La noción de permanente es aquella que se utiliza para hacer referencia a diferente tipo de situaciones, fenómenos, circunstancias u objetos que tienen la cualidad de durar en el tiempo, de no desaparecer, de mantenerse en las mismas condiciones. Obviamente, esto es entendido así de acuerdo a los parámetros de cada cosa o circunstancia específica. Por ejemplo, mientras podemos hablar de hielos que permanecen miles de año en las mismas condiciones, también podemos hablar de un marcador permanente que puede durar minutos en la superficie en la que fue aplicada pero, en definitiva, lo hace más que otros marcadores que no lo son. En este sentido, podemos decir que la idea de permanente es variable y subjetiva en cada caso.

La formación misionera tiene que ser integral, kerigmática y permanente. (cf. DA 279)

Una misión en todo el Continente: objetivos de la misión: “convertir a cada creyente en un discípulo misionero” (nivel continental). (cf. DA 362)

Asumir esta iniciación cristiana exige no sólo una renovación de modalidad catequística de la parroquia. Proponemos que el proceso catequístico formativo adoptado por la Iglesia para la iniciación cristiana sea asumido en todo el Continente como la manera ordinaria e indispensable de introducir en la vida cristiana, y como la catequesis básica y fundamental. Después vendrá la catequesis permanente que continúa el proceso de maduración en la fe, en la que se debe incorporar un discernimiento vocacional y la iluminación para proyectos personales de vida. (DA 294)

La catequesis no debe ser sólo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien “un itinerario catequético permanente”. Por esto, compete a cada Iglesia particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida, desde la infancia hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de Catequesis considera la catequesis de adultos como la forma fundamental de la educación en la fe. Para que, en verdad, el pueblo conozca a fondo a Cristo y lo siga fielmente, debe ser conducido especialmente en la lectura y meditación de la Palabra de Dios, que es el primer fundamento de una catequesis permanente. (DA 298)

3. UN SENTIMIENTO: “Gratitud a Dios, por el don de la Fe que llegó a nuestro continente”

El Documento de Aparecida, nos invitaba a dar gracias a Dios Padre por todas las bendiciones que nos ha dado en Jesucristo, por el Espíritu Santo que ha sido de derramado en nuestros corazones, e intercede por nosotros, y nos fortalece con sus dones en el camino de discípulos misioneros, por el llamado a ser instrumentos de su Reino. Él nos ha encomendado la obra de sus manos para que la cuidemos y la pongamos al servicio de todos. Agradecer a Dios por habernos hecho sus colaboradores para que seamos solidarios con su creación de la cual somos responsables, por la naturaleza.

Culmina esta acción de gracias enumerando las gracias recibidas por el don de la fe:

  • Damos gracias a Dios que nos ha dado el don de la palabra, con la cual nos podemos comunicar con Él por medio de su Hijo, que es su Palabra (cf. Jn 1,1), y entre nosotros.
  • Damos gracias a Él que por su gran amor nos ha hablado como amigos (cf. Jn 15, 14-15).
  • Bendecimos a Dios que se nos da en la celebración de la fe, especialmente en la Eucaristía, pan de vida eterna.
  • La acción de gracias a Dios, por los numerosos y admirables dones que nos ha otorgado, culmina en la celebración central de la Iglesia, que es la Eucaristía, alimento substancial de los discípulos y misioneros. También por el Sacramento del Perdón que Cristo nos ha alcanzado en la cruz.
  • Alabamos al Señor Jesús por el regalo de su Madre Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia en América Latina y El Caribe, estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos (DA 23-25).

4. UNA ORACIÓN: “A La Virgen María Modelo de discípulo misionero”

Monitor 1: Pidámosle a Santa María de Guadalupe que interceda por nosotros en el Cielo como ella lo ha prometido que sería nuestro auxilio y amparo. Nos invitó a acogernos bajo su protección diciendo: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estas bajo mi sombra? ¿No estas por ventura en mi regazo?

Monitor 2: María nos enseña con su vida qué significa ser discípulo misionero. Cuando recibe el ángel Gabriel el anuncio de que sería la Madre de Jesús, ella aún sin comprender del todo aquella llamada, se fio de Dios y respondió: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,28). Después de recibir la gracia de ser la Madre del Verbo encarnado, no se queda con ese Don; se siente responsable y marcha de su casa y se va rápidamente a ayudar a su parienta Isabel, quien tenía necesidad de ayuda (cf. Lc 1,38-39); realizando un gesto de amor, de caridad y de servicio concreto, llevando a Jesús en su seno.

María nos ayude a ser discípulos misioneros y a llevar a su Hijo con alegría, prontitud y generosidad.

Monitor 1: Cantamos: “Mientras recorres la vida”

  • Virgen atenta a la Palabra.
  • Todos: Enséñanos a ser como Tú.
  • Virgen Sencilla y Obediente.
  • Todos: Enséñanos a ser como Tú.
  • Virgen del silencio.
  • Enséñanos a ser como Tú.
  • Virgen Misionera.
  • Enséñanos a ser como Tú.
  • Virgen que nos das a Jesús.
  • Enséñanos a ser como Tú.
  • Virgen promotora de los que no cuentan.
  • Enséñanos a ser como Tú.
  • Virgen pronto al servicio.

TODOS: Dios te salve María llena eres de gracia….

Canto: “Mientras recorres la vida”.

5. UN COMPROMISO:

  • Revisar mi proceso de conversión como discípulo misionero.

SALMO DEL MISIONERO

Tú llamas a seguirte y arrancas al hombre de los suyos.

Tú llamas a seguirte y pides vender todo y darlo por nada.

Tú llamas a seguirte y exiges perder la vida, perderla toda.

Tú llamas a seguirte, cargando con la cruz como revolucionario del amor entre los hombres. Tu llamada es radical.

Tú llamas por el nombre y haces tuyo al hombre para siempre.

Tú llamas porque has amado primero y el amor es comunión.

Tú llamas porque eres bueno, porque tu corazón es fiesta.

Tú llamas y abres al hombre la voluntad del Padre.

Tú llamas y quieres hombres libres que te sigan.

Aquí estoy, Señor, quiero seguirte con mi corazón roto.

Aquí estoy, Señor del alba, quiero cambiar haciendo seguimiento.

Aquí estoy, Señor Jesús, da ritmo a mi proceso.

Aquí estoy, Señor, porque me has llamado, gracias.

Quiero ser luz en la noche de cada hombre.

Quiero ser palabra que despierte al hombre dormido.

Quiero ser agua fresca que dé vida a la planta seca.

Quiero ser pan partido, roto, dado en abundancia.

Quiero ser copa que desborde lo íntimo de mi ser.

Quiero ser racimo de uvas exprimido en el lagar.

Que tu Espíritu, Señor, sea derramado sobre mí.

Que tu Espíritu, Señor, sea la fuerza de mi debilidad.

Que tu Espíritu, Señor, me conduzca al hombre oprimido.

Que con tu Espíritu libere al hombre de sus ataduras.

Que con tu Espíritu arranque de los labios las mordazas.

Que con tu Espíritu quite las vendas de los ojos.

Que con tu Espíritu rompa las cadenas de los pies.

Que con tu Espíritu deje al hombre sin fronteras.

Señor del alba, quiero hacer camino en tu camino.

Señor del alba, quiero hacer verdad en tu verdad.

Señor del alba, quiero hacer vida en tu vida.

Señor del alba, aquí estoy a la voz de tu llamada.

Amén.

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TEMA 2: LOS AGENTES DE LA MISIÓN PERMANENTE

OBJETIVO: Reconocer que ser cristiano implica ser discípulo misionero, que brota de nuestro bautismo y nos exige mostrar a todos el rostro misericordioso de Dios.

LEMA: “SER MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE”

La palabra agentes, es una palabra que se difundió mucho en 1975, cuando salió la Evangelii Nuntiandi, había cursos y libros que se llamaban Los agentes de la evangelización, ahora esa palabra se ha enriquecido todavía con otra más dinámica, la palabra discípulos-misioneros, los agentes son los discípulos-misioneros.

1. UNA IMAGEN

Un bebé cuando está a punto de nacer, y cumplir la misión que Dios le ha encomendado. Dicen que esos nueve meses, nosotros no nos acordamos, pero que son de los más ¡felices de la vida!

Un bautismo de inmersión. El día de tu bautismo hermano, hermana, tú recibiste el ADN de Dios, así como los niños son parecidos a sus papás; el día de tu bautismo tú te haces parecido, o parecida a Dios ; en tus genes está el ser discípulo misionero. Es por eso que podemos decir que todo bautizado es un discípulo misionero. 

2. UNA IDEA: “EL ADN DE TODOS LOS BAUTIZADOS ES: DISCIPULOS-MISIONEROS”. 

Definición de ADN: El ADN son las siglas del Acido Desoxirribonucleico, y es una molécula de gran tamaño que guarda y transmite de generación en generación toda la información necesaria para el desarrollo de todas las funciones biológicas de un organismo.

¿Cuándo empezó el ADN en ti? Cuando tú mamá y tú papá decidieron tener un hijo.

Ya tengo mi propia secuencia de ADN, contenida en los cromosomas que están conmigo desde el primer día de mi vida, que son exclusivamente míos y que no cambiarán jamás. Igualmente, mi sexo se determinó desde el principio de mi existencia, ¡QUE MARAVILLA!

Comienzo este maravilloso viaje, como una sola célula, que se mueve por las Trompas de Falopio hasta encontrar una maravillosa y alegre recepción en el suave seno de mamá. Allí me nutriré por aproximadamente 9 meses, pero mi viaje no terminará con mi nacimiento, continuará por años y décadas.

A través de la historia de mi vida, habré de desarrollar un papel dentro de mi propia familia y de mi comunidad, una misión específica que únicamente yo podré realizar Sólo necesito tiempo, alimento, y sobre todo, mucho amor.

Fundamento bíblico: todos discípulos-misioneros: En el núm. 120 de la Evangelii Gaudium van a encontrar la descripción de sus genes, de discípulos-misioneros, dice que el fundamento del ADN es el bautismo: En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo-misionero (cf. Mt 28,19). Cuando los sacerdotes bautizamos tenemos una monición al principio que dice: Hermanos, con gozo han vivido ustedes en el seno de su familia, el nacimiento de un niño. Con gozo vienen ahora a la iglesia a dar gracias a Dios y a celebrar el nuevo y definitivo nacimiento por el Bautismo. Ese día recibimos el ADN de Dios, es ¡maravilloso esto!, lástima que mucha gente se muere sin saberlo. 

El Papa detecta una realidad: Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones (EG 120). Con cuanta delicadeza el Papa señala que son algunos los que se sienten discípulos-misioneros, no somos todos los bautizados, ese es el gran desafío.

El gran desafío: La nueva evangelización o la misión permanente deben implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. ¡Que descubras tu ADN y lo pongas a trabajar! Esta convicción se convierte en un llamado dirigido a cada cristiano, para que nadie postergue su compromiso con la evangelización (EG 120). Luego el Papa nos dice que es lo fundamental.

Lo fundamental: Pues si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos discípulos y misioneros, sino que somos siempre discípulos-misioneros (EG 120). La experiencia de Dios, pues hermanos, es lo fundamental. Había un señor que siempre estaba diciendo: ¡Dios me salvo, doy gracias a Dios que me salvo!, algunos hasta ya les caí gordo y le dijeron haber tu que te crees muy cristiano: haber dime ¿dónde nació Jesús? No sé. Dime ¿quién era su papá y su mamá? No sé. ¿Quiénes eran sus apóstoles? No sé. ¿Dónde murió? No sé. Pues no que eres muy cristiano. Le dice: mire yo solo sé que era un borracho de 33 años, no podía salir, sé que por esto me dejo mi esposa y mis hijos, y sé que cuando me encontré con Jesús deje de tomar y me perdonó mi esposa y mis hijos. Ahí está hermanos, no se necesita muchos cursos para ser misioneros, hay que encontrarse con Jesús, y la misión brota de este encuentro gozoso, es más, es lo que le da vida a uno, sin eso uno se muere. Por eso la concusión es hermosa.

Conclusión: Todo cristiano es misionero en la medida que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos discípulos y misioneros, sino que somos siempre discípulos-misioneros (EG 120). Y quizá alguno todavía diga: ¿y de qué edad murió Jesús? Miren aquí nos pone unos ejemplos el Papa para que no nos quede duda.

Ejemplos:

  • Miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos: ¡Hemos encontrado al Mesías! (Jn 1, 41).
  • La samaritana, apenas salió de su diálogo con Jesús, hasta olvido el cántaro, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús por la palabra de la mujer (Jn 4, 39).
  • También san Pablo, a partir de su encuentro con Jesucristo, enseguida se puso a predicar que Jesús era el Hijo de Dios (Hch 9, 20).
  • ¿A qué esperamos nosotros? (EG 120) ¿A qué hora pones a funcionar tu ADN?

3. UN SENTIMIENTO: “Tú eres mi hijo amado”

Les comparto mi experiencia, mi mamá, no sé de dónde se inventó, ni porqué, mi mamá y apenas y puede leer, y ahorita no puede ni leer ni escribir, tiene 89 años, pero ella nos acostumbró a toda la familia que el día del santo era el día del bautismo.

  • Ahora les invito a actualizar nuestro bautismo.

Cada aniversario de mi bautismo desde hace algunos años, acostumbro ir a la pila bautismal, y me da mucho ánimo, me hace mucho bien hincarme ante la pila, poner mi frente en la pila y darle gracias a Dios por mi bautismo. Después con mis papás rezamos el credo y nos regresamos.

  • Escuchemos la voz del cielo que nos dice: “Tú eres mi hijo amado en ti me complazco”.

Hace unos años tuve una experiencia muy bonita, estaba yo hincado frente a la pila bautismal y le dije a mi papá ponme la mano aquí en la cabeza y dime tu eres mi hijo muy amado en ti me complazco, él lo hizo y son las palabras más dulces que he escuchado, después recé el credo y es el más sabroso que he rezado Creo en Dios Padre todopoderoso

  • Escuchemos lo que nos dice el Papa Francisco (EG 273).

Ahora les invito escuchar un número de la Evangelii Gaudium porque tiene mucho parecido con el lema del Sr. Obispo dice los siguiente: La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida (es tu ADN), o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar es lo quede debe hacer un cristiano en lugar de criticar y destruir, no hay que perder el tiempo, viendo los defectos de los demás. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma; esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás. Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por otra, todo se vuelve gris (es donde empieza el gris pragmatismo que habla el Papa) y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades. Dejará de ser pueblo (EG 273).

4. UNA ORACIÓN 

Canto: “Un solo Señor, una sola fe”.

Solista 1: Gracias Padre, por enviarnos a Jesús.

  • Gracias Padre, por hacernos hijos en el Hijo.
  • Gracias Padre, por mostrarnos tu amor misericordioso en el rostro de Jesús.

Solista 2: Gracias Jesús, por llamarnos a seguirte.

  • Gracias Jesús, por traernos a tu escuela para ser discípulos misioneros.
  • Gracias Jesús, por confiarnos tu misión.

Solista 3: Gracias Espíritu Santo, por permanecer en nosotros y hablar por nuestro medio.

  • Gracias Espíritu Santo, por derramar tus Dones para llevar a plenitud nuestro bautismo, haznos intrépidos y valientes en el anuncio del Reino.
  • Gracias Espíritu Santo, por orar en nosotros y poder exclamar ¡Abba! ¡Padre!

Todos: Gloria al Padre y al Hijo…

Todos: Padre Nuestro que estas en el cielo…

5. UNA ACCIÓN CONCRETA

  • Investigar y memorizar el día de nuestro Bautismo, y visitar la pila bautismal donde nacimos a la nueva vida y dar gracias por este don.
  • Explicarle a una persona que su ADN, es ser discípulo misionero.
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TEMA 3: LOS INTERLOCUTORES DE LA MISIÓN PERMANTE

OBJETIVO: Analizar como la misión permanente está llegando a todos los nuevos interlocutores en las nuevas periferias existenciales, para reestructurar nuestra tarea evangelizadora y llevar a todos la Misericordia de Dios.

LEMA: “SER UNA IGLESIA EN SALIDA”

1. UNA IMAGEN: “La Iglesia Luz que transforma”

La imagen un conjunto de grupos, personas y espacios que requieren de la anunciación del Kerigma. Al centro de la imagen se encuentra la iglesia irradiando las haces de luz que representan a la luz del evangelio, de ella salen los misioneros que tienen el privilegio de ser luz para el mundo con su anuncio; es Jesucristo quien les abre la puerta y los invita a la acción misionera. Se debe comprender que el anuncio del Kerigma no está limitado al espacio del Templo sino que su lugar está fuera, a ejemplo de Jesús. Debe estar donde se requiere, donde se necesita:

  • Con los trabajadores cansados que necesitan un aliento espiritual para continuar sus jornadas.
  • Con las familias para que recuperen su santidad, su valor sagrado.
  • Con la sociedad, que necesita creer en sí misma.
  • Invadir los espacios vitales donde las personas van, en su esparcimiento para complementarlo con valores como la justicia y la hermandad.

2. UNA IDEA: “El Anuncio del Reino debe llegar a todos”

La misión de la Iglesia es una pero los destinatarios o interlocutores son muy diferentes por lo tanto la misión adquiere una modalidad diversa según sean estos destinatarios.

En América Latina los obispos a través de las Conferencias Episcopales nos hablaban de los diversos interlocutores. En Puebla 1979 enumera los rostros concretos frutos de la situación extrema de pobreza: rostros de niños golpeados por la pobreza aun antes de nacer, rostros de jóvenes desorientados, rostros de indígenas y afroamericanos marginados, rostros de campesinos relegados privados de sus tierras, rostros de obreros mal retribuidos, rostros de subempleados y desempleados, rostros de marginados y hacinados urbanos, rostros de ancianos marginados por la sociedad de progreso, (Cfr. DP 31-40).

EL Directorio General Catequístico de 1997, nos recordaba en esta misma línea que el anuncio del Reino debe llegar a todos, con su vida Jesús nos dijo que el Reino de Dios es para toda clase de personas de manera especial los más necesitados, Él hizo el anuncio del Reino a toda clase de personas, mayores y pequeños, rico y pobres, sanos y enfermos, próximos y lejanos, judío y paganos, hombres y mujeres, justo y pecadores, pueblo y autoridades, individuos y grupos. Se interesa por las necesidades de cada uno: las del alma y las del cuerpo, sanando y perdonando, corrigiendo y animando, con palabra y con hechos (cfr. DGC 163).

Jesús concluye su vida terrena invitando a sus discípulos a predicar el Evangelio a toda creatura, y a hacer lo mismo que Él amar y servir a todos (Mt 28,20), y ésta es la misión que la Iglesia lleva a cabo desde hace más de dos mil años (DGC 164).

El Documento de Aparecida en 2007, en el numeral 298 nos pide establecer un proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda a todo el arco de la vida, desde la infancia hasta la ancianidad, privilegiando la catequesis de adultos como la forma fundamental de la fe.

Todos estos documentos nos insisten que debe llegar a todos el mensaje de salvación. En la Evangelii Gaudium (2013), el Papa Francisco nos recuerda que debemos ir a las periferias no sólo geográficas sino existenciales, pero ¿cuáles son esas periferias? En el Documento de Aparecida nos describe los interlocutores y lugares para llevar el Evangelio (DA 65, 402). Entre ellos, están las comunidades indígenas y afroamericanas, que, en muchas ocasiones, no son tratadas con dignidad e igualdad de condiciones; muchas mujeres, que son excluidas en razón de su sexo, raza o situación socioeconómica; jóvenes, que reciben una educación de baja calidad y no tienen oportunidades de progresar en sus estudios ni de entrar en el mercado del trabajo para desarrollarse y constituir una familia; muchos pobres, desempleados, migrantes, desplazados, campesinos sin tierra, quienes buscan sobrevivir en la economía informal; niños y niñas sometidos a la prostitución infantil, ligada muchas veces al turismo sexual; también los niños víctimas del aborto. Millones de personas y familias viven en la miseria e incluso pasan hambre. Nos preocupan también quienes dependen de las drogas, las personas con capacidades diferentes, los portadores y víctima de enfermedades graves como la malaria, la tuberculosis y VIH – SIDA, que sufren de soledad y se ven excluidos de la convivencia familiar y social. No olvidamos tampoco a los secuestrados y a los que son víctimas de la violencia, del terrorismo, de conflictos armados y de la inseguridad ciudadana. También los ancianos, que además de sentirse excluidos del sistema productivo, se ven muchas veces rechazados por su familia como personas incómodas e inútiles. Nos duele, en fin, la situación inhumana en que vive la gran mayoría de los presos, que también necesitan de nuestra presencia solidaria y de nuestra ayuda fraterna. Una globalización sin solidaridad afecta negativamente a los sectores más pobres.

Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: la exclusión social. Con ella queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está abajo, en la periferia o sin poder, sino que se está afuera. Los excluidos no son solamente “explotados” sino “sobrantes” y “desechables” (DA 65; EG 53).

Una Iglesia en salida

Esa es la misión de la Iglesia ir hacia la otra orilla, a esos lugares en donde la fe no se vive, al menos de manera explícita, “aquella en la que Cristo no es aún reconocido como Dios y Señor y la Iglesia no está todavía presente (DA 376). Ir a todos sin descuidar el anuncio a los pueblos no cristianos quienes son verdaderos destinatarios de la misión, pero también los ámbitos socioculturales, las innumerables estructuras, organizaciones e instituciones que van contra los valores del Reino.

Otros lugar son los nuevos areópagos que son realidades nuevas que, por lo general, trascienden las fronteras; y como campo principal de la misión ad gentes que son sobre todo los corazones. Y estos corazones pueden estar a tres metros de nosotros o mucho más lejos pero siempre esperando, como tierra buena, que sembremos en ellos la semilla de la Palabra de Dios para que a raíz del anuncio del Señor, el Espíritu y la libertad de respuesta, hagan que surja en ellos la fe y con ella un nuevo sentido de la existencia y un nuevo estilo de vida.

La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que se involucran que acompañan, que fructifican y festejan. Nuestra tarea es salir al encuentro, buscar a los alejados y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos, involucrándonos, compadeciéndonos solo así a seremos evangelizadores con “olor a oveja” (cfr. EG 24).

3. UN SENTIMIENTO: “¡Ay de mí si no evangelizo! (1 Cor 9,16)

Dios ha querido salvar al mundo a través de la necedad de la predicación (cfr. 1 Cor 1,21) Por lo tanto, anunciar el Kerigma significa salvar al mundo, salvar a los hombres. De esta manera nuestros Planes Parroquiales y decanales que tienen como referencia el Plan Diocesano de Pastoral deben tener como objetivo principal la salvación de la persona humana en comunidad. Podemos deducir que el mejor bien que podemos hacer por una persona es anunciarle el Kerigma.

4. UNA ORACIÓN: “Ayúdame, Señor, a ser misericordioso”.

– Iniciamos nuestra oración entonando el canto: “Con nosotros esta y no le conocemos”.

Monitor: En un momento de silencio, pedimos al Señor nos envíe su Espíritu para abrir nuestros ojos, nuestro corazón y saber ver las nuevas realidades que están necesitando del anuncio del Evangelio… Ahora decimos a dos coros la siguiente oración.

“Ayúdame, oh Señor, a ser misericordioso”

(Santa Faustina Kowalska)

Coro 1: Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.

Coro 2: Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos, para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Coro 1: Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.

Coro 2: Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras, para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.

Coro 1: Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.

Coro 2: Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincero incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio.

Todos: Que tu misericordia, oh Señor, repose dentro de mí. Amén. 

5. UNA ACCIÓN CONCRETA: SALIR AL ENCUENTRO

La acción misionera es una comunicación de corazón a corazón. El Kerigma no se comunica como una idea sino como una experiencia de vida que brota del corazón y es necesario orar para que el Espíritu Santo abra el corazón del destinatario, como abrió el corazón de Lidia (Hch 16,14) y reciba la Palabra del Señor testimoniada por el discípulo misionero.

Acciones que nos ayudarán a ser una parroquia misionera en salida permanente:

  • Tener un análisis permanente y objetivo de la realidad que viven nuestras parroquias.
  • Que nuestras Parroquias estén, en estado de misión permanente, con un proceso de Iniciación Cristiana en Pequeña Comunidad.
  • Salir a las periferias, geográficas y existenciales.
  • Pasar de una de la acción sacramental y administrativa a una acción pastoral que llegue a todos.
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TEMA 4: EL MÉTODO DE LA MISIÓN PERMANENTE

OBJETIVO: Revitalizar nuestro método de la misión permanente mediante la acción del Espíritu Santo para que sea creativo y humanizador.

LEMA: “EN LA MISIÓN PERMANENTE, SIEMPRE ADELANTE”

1. UNA IMAGEN: “San Junípero Serra”

San Junípero Serra, es sin duda un modelo de discípulo misionero que supo buscar la forma de hacer llegar el Evangelio a todos; y a pesar de los obstáculos “siempre fue hacia delante”.

¿Qué te dice esta imagen? ¿A qué te invita?

San Junípero Serra se dejó guiar por el Espíritu Santo que lo impulso a buscar un método creativo y cercano, “gusto espiritual de ser pueblo”, para llevar a todos a la fe. Es una invitación para nosotros y descubrir los valores y sueños pastorales que vivieron los grandes misioneros que anunciaron la alegría del evangelio a nuestros pueblos: conocer su sentir y actuar será de gran ayuda para saber afrontar los nuevos desafíos que estamos llamados a dar respuesta a través de una acción pastoral organizada y cercana.

2. UNA PALABRA: “Método Creativo y Humanizador”

El método de evangelizar de san Junípero Serra, se podría decir que fue innovador para el tiempo en que desarrolló su misión; al mismo tiempo nos hace reconocer que sigue siendo la manera adecuada de seguir llevando el Evangelio. El papa Francisco en la Evangelii Gaudium nos remarca la importancia de atender a las personas según su contexto y sus necesidades concretas a las cuales llama periferias existenciales.

¿Cuál fue ese método? San Junípero Serra nunca le puso nombre a su método, se descube poco a poco al leer lo que han plasmado sus biógrafos y podemos decir con certeza que fue un “método creativo y humanizador”; que surge de su docilidad al Espíritu Creador que lo impulsaba a seguir adelante.

Creatividad y dinamismo del Espíritu

No se trata de inventar un nuevo método, sino de ponerle “espíritu” a lo que ya hacemos. Al respecto el Papa Francisco escribe: “Cuando se dice que algo tiene “espíritu”, se refiere los móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal” (cfr. EG 261). “Evangelizadores con espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo (EG 259)”.

San Junípero al llegar a cada lugar, observaba que necesidades eran más urgentes de resolver, analizaba la situación, oraba para ver desde Dios lo que más convenía hacer; y después se entregaba en cuerpo y alma a realizar la tarea no escatimando ningún esfuerzo en sacar a delante la obra emprendida.

San Junípero nunca dejo de orar, estudiar, testimonia y trabajar consciente de que “el verdadero misionero, nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira como él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera (EG 266).” Siempre estuvo abierto a la acción creadora y creativa del Espíritu.

Ardor Misionero

El Papa Francisco en el Simposio sobre Junípero Serra, realizado en septiembre 2015, hacia una pregunta: “¿Qué le llevó a fray Junípero a abandonar su patria, su tierra, su familia, la cátedra universitaria, su comunidad franciscana en Mayorca, para ir hacia los extremos de la tierra?, y la respuesta la da el mismo con estas palabra: “En primer lugar fue un incansable misionero. Sin dudas el deseo de anunciar el evangelio a los pueblos, o sea el ímpetu del corazón que quiere compartir con los más lejanos el don del encuentro con Cristo: el don que él mismo había antes recibido y sentido en su plenitud de verdad y belleza. Como Pablo y Bernabé, como los discípulos en Antioquía y en toda la Judea, él estuvo lleno de alegría y del Espíritu Santo cuando difundía la palabra del Señor”.

Para mantener vivo este ardor misionero hace falta una decidida confianza en el Espíritu Santo, Él nos ayuda y sostiene en nuestra debilidad (Rm 8,26). Pero es necesario invocarlo constantemente, para que no se debilite el empeño misionero y evitar dejarnos conducir solo por nuestros criterios debemos renunciar a calcular y controlar todo, y permitirle a Él nos ilumine, nos guíe, nos oriente, nos impulse hacia donde Él quiera. Él sabe bien lo que hace falta en cada época y en cada momento. ¡Esto se llama ser misteriosamente fecundos! (cfr.EG 280).

Persona a persona

La cercanía con las personas, es esencial para ser evangelizadores de alma, de motivadciones y convicciones profundas. Debemos desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente. La misión es una pasión por Jesús, pasión por su Reino pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo. No podemos amar a Jesús y olvidar a su pueblo, su mirada misericordiosa que se posa sobre nosotros se dirige con cariño y ardor hacia su pueblo. Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado. Nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia (cfr. EG 268). No debemos tomar una actitud de superioridad sobre el resto del pueblo, somos misioneros, por lo tanto debemos ser más serviciales y humildes conscientes de que “ese tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea bien que ese poder extraordinario procede de Dios y no de nosotros (2 Cor 4,7; cfr. EG 129).

El llamado a la renovación misionera es llevar el Evangelio en todo tiempo, persona a persona, a todos aquellos con quienes tratamos cotidianamente. Es dar el mensaje en medio de una conversación informal, o cuando un misionero visita un hogar. Ser auténtico discípulo misionero es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino (cfr. EG 127). Es dar testimonio en todo lugar y a toda hora del valor del Evangelio en nuestra vida, que todo lo llena, y lo trasforma.

Es tener en cuenta a cada persona con su situación concreta como lo hizo san Junípero Serra: “Apenas llegado allí Serra, empezó a buscar “todos los medios posibles para que los indio tuviesen que comer y vestir…”

Constancia

Otro elemento del método de la misión permanente es la constancia, pues sin ella, la actividad pastoral se vuelve algo pasajero, solo una llamarada de petate, sería solo misión ocasional, donde los pasos de preparación remota, preparación próxima, visiteo, formación de comunidades y seguimiento, que son también fundamentales, serían solo parte de esa misión ocasional, la constancia los hace parte de una misión permanente.

Tal celo misionero como el de san Junípero y tantos otros discípulos misioneros que llegaron a nuestras tierras surge después de haberse encontrado con Jesús, Hijo de Dios; y a través de Él han conocido al Padre misericordioso, y movidos por la gracia del Espíritu Santo se han proyectado hacia todas las periferias geográficas, sociales y existenciales, para dar testimonio de la caridad, ¡nos desafían! El llegar a buen término es todas sus empresas fue gracias a la constancia, perseveraron en su esfuerzo y entrega: Los frutos de sus logros nos toca hoy disfrutarlos.

El “estado permanente de misión” implica ardor interior y confianza plena en el Señor, como también continuidad, firmeza y constancia para llevar “nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas, seguros de que la providencia de Dios nos deparara grandes sorpresas”. 

El mismo espíritu despertara en nosotros la creatividad para encontrar formas diversas para acercarnos, incluso, a los ambientes más difíciles, desarrollando en el misionero la capacidad de convertirse en “pescador de hombres” (EG).

3. UN SENTIMIENTO: “Siempre adelante, nunca retroceder”

San Junípero Serra alimentado por fe, descubrió el “como” evangelizar a nuestros hermanos indígenas de estas tierras, teniendo la actitud pastoral de “ir siempre hacia adelante” a pesar de los desafíos que iba encontrando nuca retrocedió, teniendo clara la gran herencia que dejaría es “el tesoro de la fe”. Enseñanza que no sólo explicaba sino que mostraba son su modo de vivir; el cual era muy austero sabiendo que acumulaba tesoros para el cielo.

“En una ocasión, el gobernador le dijo: “Padre presidente, ya ve vuestra reverencia cómo se halla incapaz de seguir con la expedición”, y propuso que le dejasen reposar en la primera misión. Fray Junípero le contesto: “No hable vuestra merced de eso, porque yo confío en Dios; me ha de dar fuerzas para llegar a San Diego, y en caso de convenir, me conformo con su santísima voluntad. Aunque me muera en el camino, no vuelvo atrás, a bien que me enterraran y quedare gustoso entre los gentiles, si es voluntad de Dios”.

Esto nos motiva a asumir los nuevos retos que podemos encontrar en la misión, saber descubrir la voluntad de Dios en nuestro hacer pastoral, teniendo presente que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

(cfr. 1 Tm 2,3-4), y que en cualquier prueba el siempre estará con nosotros.

Debemos tener presente que el estado permanente de misión implica no solo un método, pues estos son tan variados como lo sean los contextos y las personas con sus innumerables gestos y signos (EG 129); sino sobre todo una gran disponibilidad a respetar y reformar muchas estructuras pastorales, teniendo como principio constitutivo la “espiritualidad de la comunión” y la audiencia misionera donde lo principal es la conversión de las personas.

4. UNA ORACIÓN: “A san Junípero Serra”

Elevamos nuestra oración a Dios, pidiendo que por la intercesión de san Junípero Serra podamos recorramos con audacia evangélica los caminos de la misión.

Coro 1: Padre bueno y misericordioso, te damos gracias, por regalarnos el don de la fe, “tesoro que nadie nos puede quitar” y que debemos madurar, en cada etapa de nuestra vida, para llegar a ser santos, como Tú.

Coro 2: Señor Jesús, modelo de todo evangelizador, concédenos como a San Junípero Serra, la conversión pastoral de “ir siempre hacia adelante”. Teniendo el coraje y audacia de transitar los nuevos escenarios y desafíos que nos presenta la Nueva Evangelización, en los cuales estamos llamados a comunicar, especialmente con nuestro testimonio de vida, la alegría del Evangelio.

Coro 1: Espíritu Santo, clamamos a ti, nuestra Diócesis, tiene necesidad de discípulos misioneros en misión permanente, “siendo una Iglesia en salida”. Despierta en la mente y corazón de cada bautizado: un nuevo ardor, para comunicar con pasión el Evangelio, nuevos métodos que sean creativos y humanizadores, nuevas expresiones para hacer más claro y sencillo el mensaje de salvación.

Coro 2: Que mediante la intercesión de San Junípero Serra, patrono de la misión permanente, en la Iglesia diocesana de Querétaro, recorramos con audacia evangélica los caminos de la misión y nuestros fieles reciban sus bendiciones. Amén.

5. UN COMPROMISO: “Revisar nuestro método misionero”

San Junípero Serra asumió con pasión y convicción: inculturar el evangelio, algo que no fue nada fácil implicaba aprender la lengua; transformar costumbres, edificar templos espirituales y materiales, dignificar a las personas, mejorar su entorno. Sin olvidar el fin principal llevar a todos al conocimiento de Jesucristo.

Te presentamos algunos textos extraídos del libro “Sierra Gorda” de Lino Gómez Canedo, que te pueden servir para evaluar si el método de la misión permanente es creativo, humanizador, con ardor misionero, persona a persona, la constancia:

Escribe Palou. Y se puso a aprender el Pame con un indio mexicano que se había criado entre los pames. Lo consiguió tan bien que fue capaz de traducir “en el idioma pame las oraciones y texto de la doctrina, de los misterios más principales, y así se comenzó a rezar con los indios en su lengua natural…

¿Qué lenguajes tendrías que aprender hoy?

“Apenas llegado allí Serra, empezó a buscar “todos los medios posibles para que los indio tuviesen que comer y vestir, para que hiciesen pie en la misión y no se ausentasen de ella por la solicitud de su preciso sustento…”

¿Quién está necesitando de sustento cerca de ti o en tu parroquia?

“El principal logro durante la etapa como misionero de Fray Junípero fue el gran intercambio de conocimientos que se dio, en cada lugar que visitaba aprendía la lengua nativa, sembraba y junto con los habitantes ponía en práctica conocimientos científicos, religiosos y artísticos. Logró esa perfecta combinación entre la sofisticación de los evangelizadores y el trabajo de los indígenas. Se consiguió una gran transformación de aquella zona montañosa…”

¿Qué compartes de ti mismo con quienes llevas el mensaje?

“Logrando la empatía y confianza de los indígenas, le fue más fácil a fray Junípero Serra, instruirlos a través de la predicación y de las celebraciones litúrgicas: las preparaba con esmero, despertando, suscitando en los nuevos cristianos gran disposición…”

¿Cómo preparas y vives las celebraciones a las que asistes?

“En las misiones se vivía un régimen de comunidad: así se hacían las siembras, especialmente de maíz y frijol, los cuales se almacenaban y diariamente se les repartía “su ración muy suficiente a todos…” 

¿Qué importancia le das al caminar en pequeña comunidad? ¿Eres parte de alguna pequeña comunidad?

“Las cinco misiones habían alcanzado la autosuficiencia, e incluso contaban con algunos excedentes. Fue entonces cuando se pensó en construir esas extraordinarias iglesias –en una tierra estéril y con escasos recursos- que todavía hoy provocan admiración en cuantos las visitan. Fray Junípero, tan fervoroso en promover el culto divino, tenía que sentir la necesidad de levantar casas dignas para Dios…”

¿Qué obra estas construyendo en el templo que es cada persona? ¿Qué obra incluso material es necesaria construir en tu comunidad parroquial?

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TEMA 5: EL CONTENIDO DE LA MISIÓN PERMANENTE

OBJETIVO: Dar a conocer el Amor Misericordioso de Dios a partir de la experiencia de lo que hemos visto y oído, para provocar en otros el encuentro con Jesucristo, rostro Misericordioso del Padre.

1. UNA IMAGEN: “El regreso del hijo pródigo”

El cuadro del pintor holandés Rembrandt (El regreso del hijo pródigo), muestra de forma gráfica el amor del Padre, un amor incondicional que espera y cree. Es una imagen que nos invita a revisar nuestras actitudes ante los demás: perdón, ayuda, comprensión, juicio, misericordia. Para adentrarnos en la imagen podemos leer Lc 15, 11-32.

2. UNA PALABRA: “El contenido de la misión permanente”

El Kerigma es el contenido esencial de la misión permanente, ya que es aquí donde encontramos lo esencial del mensaje cristiano: El Amor de Dios Padre, El pecado, La salvación en Jesús, Fe y conversión, El Don del Espíritu Santo, y La Comunidad Cristiana. Este esquema es cada vez más conocido por los agentes de pastoral y se hace esencial no solo conocer el contenido, sino vivirlo a través de la experiencia.

En este tiempo donde se pierde la confianza y la credibilidad en las personas por falta de honestidad y en las instituciones por la corrupción del poder. Será escuchado sólo quien sea capaz de compartir la experiencia de lo que ha visto y oído (1 Jn 4,14), pues como ha dicho el Papa Benedicto XVI “La fe cristiana no es ideología, sino encuentro personal con Cristo crucificado y resucitado” (Homilía, 26 de marzo 2006). Esta experiencia del encuentro con el Resucitado vivo y operante en su Iglesia y a través de cada uno de nosotros; es lo primero que debe compartir todo misionero.

“No se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón. Sabemos bien que la vida con Él se vuelve mucho más plena y que con Él es más fácil encontrarle un sentido a todo (EG 266)”.

Todos los elementos del Kerigma son importantes y si falta alguno no se dará completo el mensaje; pero en este momento donde se vive en medio del dolor, de la violencia, de atentados contra la vida aun antes de nacer, inseguridad, fraudes, traiciones, y tantos rasgos de deshumanización; se hace urgente dar un énfasis especial al Amor del Padre, el perdón, la Misericordia y el testimonio.

El amor del Padre

La misericordia cada vez más ausente en el mundo, nos da como Iglesia la oportunidad de anunciar este Amor misericordioso del Padre. Desde el Antiguo Testamento Dios se manifestó a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6), desde entonces no ha dejado de revelarnos su naturaleza divina. En la plenitud de los tiempos (Gal 4,4), envío a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de forma definitiva su amor. En Jesús nos es dado a conocer el rostro misericordioso del padre; con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios (Cfr. MV 1).

El amor del Padre se manifiesta en que envío al mundo a su Hijo unigénito (Jn 3,16) quien fue entregado por nuestros pecados. Jesús nos describirá a través de las parábolas su amor incondicional, la que más retrata el amor de Dios sin duda es la del Hijo Prodigo (Lc 15,11-32).

El Papa Francisco invita la Iglesia a ser la casa siempre abierta del Padre que espera el regreso del hijo que se ha marchado, deben estar abierta para cuando vuelva no se encuentra con la frialdad de unas puertas cerradas. Esto implica reestructurar nuestras acciones pastorales, pues abrir las puertas es abrir para todos la oportunidad de recibir la gracia de los sacramentos y puedan experimentar la misericordia del Padre. Nos hace una invitación a no comportamos como controladores de la gracia sino ser facilitadores de ella, pues la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas (cfr. EG 47).

Dios es misericordioso

El Antiguo Testamento se describe a Dios como “Paciente y misericordioso” (cfr. MV 6) podemos encontrar muchas acciones realizadas por Dios donde muestra que es misericordioso que su bondad está por encima del castigo y la destrucción, “Vio Dios sus obras y que se habían convertido de su mala vida, y se arrepintió de la catástrofe con que había amenazado a Nínive y no la ejecutó” (Jon 3,10), este pasaje

Es un ejemplo de los muchos que podemos encontrar a lo largo de todo la historia de la salvación.

En el salmo 135, encontramos “Eterna es su misericordia”, esta expresión nos introduce en el misterio del amor eterno de Dios. Es como si se quisiera decir que no solo en la historia, sino por toda la eternidad el hombre estará siempre bajo la mirada misericordiosa del Padre. (cfr. MV 7).

Para comprender mejor que es la misericordia leemos el texto de la Misericordiae Vultus: “Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado (MV 2).

Esta es la gran tarea del discípulo misionero dar a conocer y ayudar a experimentar a cada persona el amor misericordioso de Dios, que nos está esperando para otorgarnos su perdón y entrar en la comunión de su amor.

El perdón

El perdón tiene su base en la misericordia que nos ha sido dada a cada uno de nosotros, ¿Cuántas veces no hemos sido perdonados por Dios? “Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia” (EG 3).

Cuando Jesús pregunta a Pedro ¿cuántas veces hay que perdonar? Jesús dijo que no solo siete, sino hasta setenta veces siete (Mt 18,22), después de esta respuesta viene en el texto la parábola del que no perdonó a su compañero o la parábola del “siervo despiadado”.

Aquel que le debía mucho al rey y este compadecido de su súplica que imploraba de rodillas “ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré”, el rey le perdona la deuda. Pero inmediatamente se encuentra con un siervo como el que le debía poco dinero y quien le suplica de rodillas que tenga piedad, no lo escucha y lo manda encarcelar.

El rey se entera de lo sucedido, se enoja mucho y lo hace llamar y de dice:” ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti” (Mt 18,33). Y Jesús concluye: « Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos » (Mt 18,35).

“La parábola ofrece una profunda enseñanza a cada uno de nosotros. Jesús afirma que la misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos hijos. Así entonces, estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia (MV 9)”.

No hay otra opción debemos perdonar para poder ser perdonados y se haga realidad la expresión del padre nuestro: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

El Testimonio

El Papa Pablo VI nos decía que para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites alimentado por la comunión continua con Dios. Así una afirmación que vale para nuestro tiempo: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio”…Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y desapego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra de santidad (cfr. EN 41).

Debemos ser responsables de nuestro llamado a evangelizar, a ser misioneros de la misericordia, y no echar por tierra con nuestra conducta lo que hemos sembrado con nuestras palabras. Ser cristiano nunca ha sido fácil, y tampoco lo es hoy, responder al llamado de Cristo exige valentía para ir contra corriente y hacer opciones radicales que trasformen la vida personal y de quienes están a nuestro alrededor.

La santidad es el mayor reto y cada cristiano estamos llamados a buscarla en perfección de la caridad.

3. UN SENTIMIENTO: “No nos cansemos de hacer el bien, de amar” (Ga 6,9).  

Solo el Señor nos puede hacer comprender la ley del amor; que bien nos haríamos a nosotros mismos y a los demás cumplir el “amarnos los unos a los otros”, aun cundo es ir contra todo; hagamos el bien aún a quienes nos hacen el mal. Rezar por quien nos ha provocado un disgusto es un paso en el amor, y es un acto evangelizador nos dice el Papa y nos invita a reconciliarnos hoy mismo con quienes tengamos diferencias (EG 101).

4. UNA ORACIÓN

  • Se prepara la letra del Himno de Jubileo la Misericordia “Misericordiosos como el Padre”. Lo escuchamos y meditamos un momento.
  • Se hace la lectura de Lc 15, 11-32. Nos podemos hacer las siguientes preguntas para reflexionar ¿Qué personaje de la parábola soy en este momento de mi vida? ¿Con cuál de los personajes me identifico mejor? ¿Por qué?
  • Pide en tu corazón aquello que más necesites para ser “Misericordioso como el Padre”
  • Terminamos escuchando nuevamente el canto: “Misericordiosos como el Padre”.

5. UNA ACCIÓN: “Conocer y practicar las obras de misericordia”

La Evangelii Gaudium (No. 37) nos recuerda lo que dice santo Tomás en la Suma Teológica a cerca de las obras de misericordia que son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu: «La principalidad de la ley nueva está en la gracia del Espíritu Santo, que se manifiesta en la fe que obra por el amor».

Cada discípulo misionero con su vida, puede hacer suya la expresión del Apóstol Santiago: tú tienes fe, yo tengo obras: muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré por las obras mi fe (St 2,18). Practicar las obras de misericordia es la mejor manera de hacer viva y operante la Palabra escuchada, es el momento de reconocer en las necesidades del otro al mismo Jesús y poder escuchar la gozosa noticia: “Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo” (Mt 25,34) es mostrar el rostro misericordioso del Padre que nos ama y ese amor nos lleva a saber amar a todos.

Aquí te presentamos la lista de las obras de misericordia para veas todas las posibilidades que tienes de hacer el bien todos los días. Conócelas, prácticas y enséñalas.

En total son 14: 7 Corporales y 7 Espirituales.

OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA

  1. Dar de comer al hambriento.
  2. Dar de beber al sediento.
  3. Dar posada al necesitado.
  4. Vestir al desnudo.
  5. Visitar al enfermo.
  6. Socorrer a los presos.
  7. Enterrar a los muertos.

OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA

  1. Enseñar al que no sabe.
  2. Dar buen consejo al que lo necesita.
  3. Corregir al que está en error.
  4. Perdonar las injurias.
  5. Consolar al triste.
  6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás.
  7. Rogar a Dios por vivos y difuntos.